PADRES SEPARADOS, VIDAS DISTINTAS

Cuando la relación de pareja ya está irremediablemente rota, lo más saludable para todos los miembros es la separación de los progenitores; es menos dañino en el desarrollo emocional de los menores; enfrentar la verdad de su situación es bueno para todos, a pesar que desde ese momento tendrán que elaborar una compleja situación psicológica afectiva.

La clave estará, en que los menores no sean manipulados para dañarse entre los progenitores y aportarles seguridad de que podrán contar con ambos a lo largo de su vida; que sienta que son padres presentes, lo que más teme un menor cuando sus padres se separan es perder a uno de los dos.

Las dos casas donde los hijos han de vivir aportará una manera diferente de ver la vida, ninguna es menos importante que la otra, simplemente, en su desarrollo emocional y de valores como personas, lo recibirán desde una perspectiva diferente en una que en otra.

Disfrutar de dos ambientes familiares, más que llevar dos vidas distintas, puede llegar a ser un enriquecimiento, ya que dispone de distintos modelos de aprendizaje.

Suponer que los hijos valoran lo material más que lo afectivo, es un grave error; y hay que darles el tiempo necesario para que puedan adaptarse a los cambios, haciéndoles sentir que no implican la pérdida de sus padres y por el contrario, la vida es para todos de cambios constantes y continuos en todos los aspectos, sólo es cuestión de amoldarse, sin presiones y sentimientos de culpas.

Importante, cada niñ@ es diferente de carácter y por ende, a unos les será más fácil que a otros, cada uno necesitará estímulos diferentes en la nueva experiencia de vida.