REALIDAD ACTUAL:


Desde que comenzó la pandemia, obviamente, el acercamiento entre las personas, se ha visto mermado y
parece que el daño emocional ante el encierro obligado y preventivo de las personas, ha hecho que aumente
el estrés y la agresividad, entre nosotros mismos y los más débiles.


El mayor porcentaje de actividades de hoy en día tienen que ser mediante videoconferencia, y esa falta de
contacto cercano, va haciendo herida interna; hay personas, que del miedo han pasado a la angustia, y en el
caso de los niños y jóvenes a un deseo incontrolable de libertad, de romper normas; más de lo normal.


Los seres humanos necesitamos volver a conectar con nuestra propia naturaleza y todo lo animal y vegetal
que nos rodea.


Ese contacto, nos permite asumir nuestra responsabilidad en relación con el entorno, siendo creativos y
sostenibles.


Reconocer que el estado en el que nos encontramos actualmente y todo lo vivido hasta la fecha, es un reflejo
del estado en que se encuentra nuestro planeta.


Esta sinergia, nos permite recuperar el sentido de comunión con la sociedad y el medio ambiente; encontrar
un sentido a la vida y lograr ese empoderamiento, que nos permita continuar hacia adelante, de manera
respetuosa y de buen convivir.

 


NUESTRA PROPUESTA:


La terapia asistida con animales
es efectiva, porque mejora las capacidades sociales y de comunicación,
disminuye la ansiedad, mejora el estado de ánimo y la autoestima, así como la capacidad de empatía. En
todos los sentidos, el perro parece el animal que más habilidades comunicativas logra tener con el ser
humano.


Por otra parte, el ejercicio físico puede aumentar la confianza en uno mismo, mejorando el estado de
ánimo, ayuda a relajarnos y disminuir los síntomas de depresión leve y ansiedad.


Si queremos que nuestros menores, cuando sean adultos, tengan muchas menos probabilidades de ser una
persona violenta, un maltratador de mujeres, menores, discapacitados, etc., debemos enseñarles desde
pequeños el respeto hacia los animales y hacia las personas.

Según investigaciones científicas realizas por criminólogos, sociólogos, médicos, etc., las personas que
maltratan a los animales, en un porcentaje elevado tienden a hacer lo mismo con las personas, incluso tienen
más probabilidades de caer en la delincuencia. Esto tiene su lógica, como es obvio, la violencia es violencia,
y los que ejercen violencia en el trato con los animales tienen más posibilidades de emplearlas en sus
relaciones con los más vulnerables.
Las personas que ejercen violencia contra los animales tienden a embrutecerse psicológicamente y a perder
la capacidad de empatizar, sobre todo, hacía los más desfavorecidos.

 

ACTIVIDADES REALIZADAS:


Aunque el trabajo de coaching, lo había desarrollado hasta la fecha dirigido principalmente a emprendedores.
En 2014, llegué a vivir en la ciudad de Logroño y las circunstancias me hicieron conocer la realidad de
chicos y chicas de pisos tutelados, incluyendo algunos que habían pasado por el reformatorio, y el vacío legal
que existe al cumplir la mayoría de edad.


Quedan desamparados social y emocionalmente.


Mi casa se transformó en el lugar de encuentro para algunos de esos jóvenes, de esa manera, lograba ir poco
a poco sacándolos de los parques, en donde el tráfico y consumo de drogas era impresionante.


El acercamiento afectivo, haciéndoles participar de momentos especiales, como el bautizo de mi hija,
celebración de cumpleaños, navidades, película en casa con pizza,etc; fue haciendo que quienes estaban
estudiando, recuperasen la intención de dar lo mejor de sí.


Una de las actividades donde se sentían más identificados y motivados, era ir de voluntarios a limpiar jaulas,
jugar y pasear perros de alguna protectora de animales.
Veían el reflejo del abandono, del maltrato, que posteriormente analizábamos, la actitud que habían recibido
de los animales. Esto les hacía recapacitar, y ver que valía la pena intentar ir con actitud pacífica y aceptar la
ayuda que las entidades sociales, educativas y personas que nos preocupábamos por su bienestar, queríamos
ofrecerles, para brindarles un mejor futuro.


Otra motivación, era la realización de algún deporte; eso les enseñaba a llevar una vida más sana, aprender a
trabajar en equipo, aprender a ganar y perder, aceptando la derrota, como un paso de la superación misma.

 


A QUIÉN VA DIRIGIDO:


Este proyecto va dirigido a distintos colectivos; Infancia y Juventud, Mujeres víctimas de violencia de
género, personas con discapacidades varias.